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sábado, 18 de mayo de 2013

LA PROGRAMACIÓN DEL SÁBADO POR LA TARDE

Cuando sólo teníamos una televisión y su programación nos condicionaba todas nuestras actividades, en mi casa se aprovechaba la sobremesa del sábado, justo después de la serie de dibujos animados, para ir a comprar a "El Corte Inglés" (no sé qué devoción se tenía en mi casa con estos grandes almacenes pero era así) para aprovechar que la gente estaba viendo la película de vaqueros y no te encontrabas a nadie en la calle, a pesar de que la película era antigua y la habían dado seguro que un montón de veces.

De vuelta a casa merendábamos en el sofá, en compañía de mis primos que siempre venían a pasar la tarde de los sábados a mi casa, mientras los "Payasos de la tele" hacían de las suyas para desesperación de Gaby, que siempre acababa perdonando a los otros tres a pesar de sus travesuras. Alguna vez, incluso, coincidió que cantaron la canción de "Feliz en tu día" siendo mi cumpleaños y yo me emocioné convencida de que me la dedicaban exclusivamente a mí.
Verdaderamente, era una programación para quedarse enganchado al sofá, porque después empezaba "El Show de la Pantera Rosa", con su silencio elegante y aquellos títulos tan sugerentes y glamourosos, ella con aquel caminar casi etéreo, con los ojos amarillos entornados y siempre con una actitud tan estóica ante la vida. Si no fuera porque aquella tarde la Pantera Rosa competía con otras grandes producciones hubiera dicho que era mi preferida. Pero para desgracia de ella, después empezaban "Los ángeles de Charlie", tres muchachitas reclutadas por un personaje que nunca vimos que eran nuestras heroinas por muchísimas razones: para empezar ¿Se podía ser más guapa que Jill, Kelly o Sabrina? ¿Qué se echaban en el pelo aquellos bellezones? ¿Qué hacían para ser tan perfectamente guapas? Y encima eran competentes, resolvían casos y no necesitaban a ningún hombre que las protegiera... Después de años y años de series donde los hombres eran los únicos resolutivos que se enfrentaban a los malos, aparecieron aquellas tres chicas que partían los corazones al mismo tiempo que demostraban que eran perfectamente capaces de valerse por sí mismas (un poco al estilo de la princesa Leia pero sin ensaimadas en la cabeza).

Para terminar con la programación de tarde del sábado, nos quedaba "Vacaciones en el mar", un poco ñoña, es cierto, con un guión que se repetía hasta la saciedad pero que en aquella época resultaba entretenido: unos cuantos personajes iniciaban un viaje en el "Love Boat" intentando solucionar sus problemas matrimoniales pero cuando llegaban a Puerto Bayarta (¿Quién no quería ir a Puerto Bayarta entonces?) ya estaban irreconciliablemente peleados. Sin embargo, alguna situación, casi siempre provocada por la tripulación del crucero, hacía que volvieran a solucionar sus problemas, esta vez para siempre, y volvieran a su casa encantados de un viaje maravilloso que les había hecho reencontrarse como pareja. Dulcísimo, teatral, irreal, es cierto, pero nuestras almas cándidas disfrutaban muchísimo con el capitan Merril Stubing, la pizpireta Julie o el sobrecago Smith. Igual que pasaba con "La Casa de la Pradera", era una serie que sólo tenía cabida entre una audiencia que venía de años y años de castidad y censura, y que acogía con los brazos abiertos cualquier programa en que apareciera algo de lujo, modernidad o valores familiares y tradicionales.

Cuando acababa esta serie mis tíos y primos se marchaban a su casa y yo aún tardaba un ratito en volver a la realidad, como si una parte de todos los personajes que habían salido en la televisión se hubieran quedado conmigo algo más de lo que duraba el programa. Volvía a ver la maravillosa melena de Farrah Fawcet, a imaginar playas maravillosas con aguas cristalinas y barcos llenos de lujo donde sólo por subir a bordo desaparecían todos los problemas... En fin, os dejo con la fantástica canción de la carátula de la Pantera Rosa, en un derroche de modernidad con el montaje que mezclaba dibujos y personales reales. ¡Para que luego digan que esto se inventó con Roger Rabbit!



Fuente de la imagen 1: http://www.rtve.es
Fuente de la imagen 2: http://www.vayatele.com
Fuente de la imagen 3: http://www.tvacres.com


domingo, 18 de noviembre de 2012

¡ADIOS MILIKI!

Acabo de saber que ha muerto Miliki, el último payaso que quedaba de la formación inicial de "Los payasos de la Tele", aquella delicia que todos los niños de los años 70 recordamos con ternura. Cuando se nos pregunta "¿Cómo están ustedes?" todos contestamos como movidos por un resorte con un rotundo "Bieeeeennn" que nos une en un pasado colectivo que compartimos sin excepción.

Hace ya muchos años que murieron primero Fofó y después Gaby. Aquellos payasos entrañables nos trajeron el circo a casa y no sé si eso fue bueno o malo. Aquellos focos, aquellas cortinas, aquellos decorados, nos dieron una imagen algo equívoca de lo que realmente es el circo en directo. La primera y única vez que mis padres me llevaron a verlo en vivo tuve una de las mayores decepciones de mi vida: el olor de los animales, la tristeza de los mismos actuando, el deterioro de los decorados y una cierta decrepitud en los números me llevó a no querer ir nunca más a ver circo, ni siquiera ahora que el "Cirque du soleil" ha hecho renacer el género reinventándolo desde sus orígenes.

Y es que los "Los payasos de la tele" tenían una cercanía con el público que no puede conseguir un espectáculo de circo en directo. Cuando Gaby, Fofó y Miliki hacían una pregunta al público recuerdo desgañitarme gritando la respuesta porque estaba convencida que me preguntaban a mí. Sus "gags" eran cercanos y con una complicidad con los niños y niñas que nos hacía sufrir lo indecible para que Gaby (el payaso listo) no les pillara en sus fechorías y nos hacía reir muchísimo cuando se equivocaban con las palabras (¿Quién no ha dicho alguna vez "Se me luenga la traba"?) o caían estrepitosamente con sus zapatones y sus camisetas infinitamente largas.

Como niña que fuí de aquella década inolvidable de los 70 quiero agradecer a Miliki las tardes de sábado maravillosas que nos regaló con su generosidad y candidez.

Fuente de la imagen: http://www.todocoleccion.net